Asunción, 26 jun (Andes).- Al revisar los medios de comunicación de Paraguay, el visitante extranjero jamás podría imaginar lo que está pasando. En ellos solo se encuentran series, películas, programas de espectáculo, en fin, todo aquello de lo que están saturados los medios mercantilistas de los países de América Latina.
Al salir a las calles de Asunción, sin embargo, aparece una cara distinta de la apacible calma retratada en los medios masivos: las paredes hablan. Por doquiera trashume, usted podrá leer consignas como “No al golpe, sí a la democracia”, “Dictadura nunca más”, “No al golpe. Fuera Franco”, “Franco golpista”, “Congreso golpista”.
Estas consignas las repite la gente en la cotidianidad de sus trabajos. Pedro Caballero, taxista de profesión, se muestra indignado. Mientras hace una carrera, a las 3:00, dice que su sentir es el de la mayoría de paraguayos. “La gente no está contenta. Lo que pasa es que a Lugo no lo botó el pueblo, lo botó el congreso, la derecha”, asegura, mientras por un segundo suelta su mano izquierda del volante para darle un ligero golpe con el puño.
Después del “golpe parlamentario” ocurrido el viernes 23 de junio, Federico Franco, quien asumió el sillón presidencial, dice que en Paraguay “no pasa nada”. Para él, la situación es normal y asegura que está donde está gracias a un proceso “absolutamente constitucional, totalmente legal y amparado en la prácticas y costumbres de nuestro país”.
“Prácticas y costumbres de nuestro país”. Se referirá acaso a los 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner. Nadie se atreve a preguntarlo, pero esa duda es un fantasma que ronda en las conversaciones de los periodistas internacionales congregados en la capital guaraní.
A Franco, empero, le queda vergüenza aún para reconocer tácitamente que el de Fernando Lugo no fue un juicio justo, aunque reafirma que fue “legal y constitucional”; reconoce además que lo que pasa en Paraguay no es normal. “Es sui géneris”, dice sin sonrojos.
Pero, ¿por qué parece no haber movilización social a favor del retorno de Fernando Lugo? La respuesta la encuentran los ciudadanos apostados en la calle Aberdi, frente a la TV Pública Paraguay. “Después del golpe y de la represión policial, la televisión pública fue silenciada. Los medios privados empezaron a hablar de ríos de sangre y acá hablar de eso es recordar la dictadura. La gente, entonces, tiene miedo de salir a la calle”, asegura Ana Portillo, vocera de los sectores sociales convocados frente al medio estatal.
Recordar los años de terror no fue todo: la estrategia del régimen de Franco fue sacar del aire la señal de TV Pública Paraguay. Apenas el congreso decide la destitución de Fernando Lugo, Christian Vázquez –actual director de Comunicación Social- llega violentamente a TV Pública Paraguay para exigir que no se emitan tomas de los últimos acontecimientos. Él aparece en varios videos que los manifestantes han subido a las redes sociales.
“La tumbada de Lugo estaba tan bien planificada que la cosa coincidió en un viernes tarde. El sábado y domingo no hay noticias y, por lo tanto, la estrategia de silenciamiento le salió perfecta a la derecha”, comenta Cecilia Vuyk, otra manifestante contra Franco.
La salida de Fernando Lugo del poder casi que no sorprende a nadie por acá. No es porque se trate de un repudio a la gestión del mandatario –de hecho sucede lo contrario- sino que las intenciones de la derecha ya eran visibles desde hace tiempo atrás. “Corren rumores de que el líder de la UNACE, el general Lino Oviedo, junto al ex presidente Nicanor Duarte Frutos, buscarían destituir a Fernando Lugo con un juicio político dentro del Parlamento”, dice el cable de Wikileaks que data del 28 de marzo de 2009. El texto fue enviado con carácter secreto, desde la Embajada de EE. UU. en Asunción al Departamento de Estado, con sede en Washington. Lino Oviedo acusa ahora a los presidentes de Unasur de promover una rebelión en Paraguay…
Las palabras del presidente escogido por el Congreso paraguayo delatan el complot. Franco dice ahora que, como él si tiene al tener el apoyo del Congreso, hará en una semana lo que Lugo no pudo hacer en cuatro años. Dice que le importa poco la presión externa, que lo primero es “estabilizar la casa”.
A cuatro días de estar en el poder, Paraguay no siente los efectos de una expulsión del Mercosur ni de Unasur, tal como lo han anunciado los presidentes de la región. En este corto tiempo, parece que Franco no tiene en cuenta que el 44% de las exportaciones de Paraguay van a Brasil y que su presidenta, Dilma Rousseff, ha llamado a expulsarlos del organismo regional. Al calor de su victoria, quizá no estima que el 11% de esas exportaciones vayan a Argentina, primer país en protestar ante el golpe. Quizá, como dicen quienes se oponen al golpe, Franco logró su sueño de estar en el poder y no se saca la banda presidencial ni para bañarse.








Debemos conectarnos por todas las redes sociales y estar al día de todos los acontecimientos en nuestra región.
Para no volver a caer por personas deshonestas y politiqueros de turno.
Ya es hora de formar un frente político social de ciudadanos. Bien estable que estén comprometidos con los cambios radicales de nuestros pueblos y el mejoramiento de todas las instituciones públicas. Para no volver a tener otro golpe de Estado.