"Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos, y a partir de este momento está prohibido llorarlos". Fue la canción del venezolano Alà Primera que retumbó en la Plaza Grande, durante la organización de la Capilla Ardiente en honor al Comandante Hugo Chávez FrÃas, lÃder máximo de la Revolución Ciudadana.
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Desde las 10:00, quiteños y no quiteños, padres de familia, ancianos, activistas, polÃticos y representantes de la República Bolivariana de Venezuela se reunieron en la Plaza Grande. La consigna fue continuar con el legado de Hugo Chávez, esa herencia de soberanÃa latinoamericana y de lucha por los más desposeÃdos de la región.
Entre los presentes se destacaba la presencia de Pedro de la Cruz, asambleÃsta nacional y virtual primer representante nacional al Parlamento Andino. Luego de saludar a los presentes y mostrar sus condolencias por la partida del lÃder venezolano, habló con El Ciudadano sobre lo que significará la región sin Hugo Chávez.
"Fue un lÃder que levantó a América Latina de un perÃodo de decadencia. Que encabezó la lucha por la soberanÃa y los más pobres de su paÃs. Estamos acongojados pero no podemos rendirnos. En memoria del Comandante debemos progresar en conjunto y vencer al neoliberalismo. En la Asamblea Nacional procuraremos emitir un pronunciamiento en conjunto que se solidarice con Venezuela", expresó Pedro de la Cruz.
Los venezolanos llegaron en gran número a la Plaza Grande. Dos de ellos eran José Noya, de Puerto La Cruz, y Leandro Navas, del Estado Zulia, ambos con dos años de permanencia en el Ecuador, quienes agradecieron al Presidente Rafael Correa por el apoyo total a la Revolución Bolivariana y al Comandante Hugo Chávez.
En varios pasajes de la reunión, diferentes organizaciones sociales entregaban flores u homenajes simbólicos a los representantes de la Embajada de Venezuela en el paÃs. En otros momentos, la gente seguÃa atenta una pantalla gigante, donde se emitÃa la señal en vivo de Telesur, para conocer los últimos acontecimientos en torno a Venezuela y su futuro, en cuanto al respeto constitucional y la permanencia de la soberanÃa. DEO/El Ciudadano







