Por: Mark Weisbrot, editorialista The Guardian
Londres, agosto 17.- Estados Unidos se pinta como promotor de los Derechos Humanos, pero cualquier derecho a esta pretensión ha quedado atrás.
El Ecuador ha tomado su decisión: conceder asilo político a Julian Assange. Esto ocurre tras un incidente que debería disipar las dudas que quedaban, sobre los motivos detrás de los intentos de Suecia y el Reino Unido para extraditar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Este miércoles, el gobierno del Reino Unido realizó la amenaza sin precedentes de invadir la Embajada del Ecuador si Assange no se entregaba. Un asalto de este tipo violaría de forma tan extrema el Derecho Internacional y las convenciones diplomáticas, que es difícil encontrar siquiera un ejemplo de un gobierno democrático haciendo tal amenaza, y mucho menos llevándola a cabo.
Cuando el Canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, en una airada y desafiante respuesta dio a conocer a la opinión pública las amenazas por escrito, el gobierno del Reino Unido trató de dar marcha atrás y decir que no se trató de una amenaza de invadir la Embajada (que es territorio soberano de otro país). Pero, ¿qué otra cosa podemos creer, posiblemente, de este texto de una carta entregada por un funcionario británico?
Opinión


Por: Alexis Ponce, defensor de DDHH
Juan J. Paz y Miño Cepeda
Editorial El Telégrafo
Juan J. Paz y Miño Cepeda 



